miércoles, 24 de julio de 2019

Adiós a los jefes. Hola a los FACILITADORES!


Entrevistado: Juan Ferrer[1]
Publicado por diario EL INDEPENDIENTE (España)[2]

Juan Ferrer es experto en gestión del cambio en corporaciones. Está especializado en la gestión empresarial y su adaptación a la transformación digital. Los procesos en las pymes están cambiando y éstas tienen que adoptar nuevos modelos para adaptarse a la actualidad. También deben cambiar las personas que forman parte de las empresas.
Cambios que afectan a todos los niveles, y que generan nuevas denominaciones. Por ejemplo, los jefes deben olvidar metodologías del pasado y centrarse en ser ‘facilitadores’, tal y como defiende Ferrer. Con él, analizamos la situación de las pequeñas y medianas empresas y las claves para adaptarse a los cambios, como una de las fórmulas obligatorias para alcanzar el éxito empresarial.

¿Cómo deben afrontar las pymes los cambios? ¿Con qué herramientas?
Lo principal que deben tener, tanto pymes como grandes empresas, es una estrategia. Aquí es donde suele fallar todo. Lo clásico es, los de arriba piensan y los de abajo ejecutan. Eso sí, les ponemos carteles por la oficina para animarles, o mandamos newsletter, pero la gente se resiste al cambio.

¿Cómo no se van a resistir si no se sienten partícipes, ni muchas veces se invierte tiempo en explicar todas sus consecuencias? En cambio, si invertimos tiempo generando participación, la gente hace suyo el cambio. No se tiene una arquitectura para escuchar, canalizar, retar y generar mejora e innovación continua.

Hay dos opciones: top-down o bottom-up.
Y considero que la primera genera resistencia y la segunda implicación. Y basta citar el caso de Stora Enso, gigante de la pulpa de celulosa, siendo la corporación más antigua del mundo, nacida en 1288. Ellos crearon un programa donde se invitaba a “cuestionar las viejas formas de hacer las cosas y encontrar soluciones nuevas y diferentes, para satisfacer a los clientes, accionistas y empleados”. A dicha convocatoria se presentaron un total de 250 empleados. Eso habla de una fuerza y energía que está dormida, y que con la estrategia adecuada generarían una evolución continua. Por lo tanto, las pymes deben afrontar los cambios haciendo partícipes a los integrantes de su organización y aplicando la estrategia adecuada tras activarles y enseñarles la metodología más eficiente.

¿Cómo consideras que ha evolucionado la manera de gestionar los procesos de las pymes?
No sé cómo ha evolucionado, pero sí sé cómo evolucionan cuando deciden aplicar metodologías ágiles, y activar la inteligencia y el liderazgo colectivo.
La evolución es que pasan de víctimas de un sistema ineficiente, obsoleto y con muchos problemas, a liderar el cambio en pequeñas acciones aplicando la filosofíca Kaizen (mejora continua). Siempre les hago recordar la filosofía de Tahiichi Ohno, ingeniero en Toyota,  aplicando el principio Jidoka (parar de trabajar inmediatamente cuando surge un problema) que consistía en poner un cordón en cada puesto de trabajo en la cadena de montaje de coches, y cuando se percibía un error, se tiraba del cordón parando toda la fábrica y convocando a los técnicos, de tal manera que se arreglaba el error y no se prolongaba más tiempo a lo largo de la organización.

Esto lo podemos aplicar a la falta de comunicación, mejora de procedimientos, reconocimiento, etc. Es decir, no nos quejemos y activemos un equipo para resolver lo que no está funcionando. Eso se puede reflejar en que la selección de un nuevo miembro para un equipo ya no la hace Recursos Humanos, sino el propio equipo. O que las reuniones puede haber un “jefe”, pero la coordinación es rotatoria, para que todos se sientan líderes y crezcan como personas y profesionales.

O como recientemente me comentaba un “ex – jefe” y ahora “facilitador”, donde su equipo le pidió despedir a un compañero, porque a pesar de ser buena persona y con conocimientos, no remaba como ellos querían. Eso sí, le ayudarían a buscar otro trabajo. En resumen, mayor implicación y un liderazgo colectivo. Eso sí, en aquellas pymes que desean evolucionar.

¿Qué ventajas tiene el modelo de autogestión en estas empresas?
La autogestión parte de una responsabilidad colectiva y de unas reglas sencillas de interacción para poder enfrentarse a cualquier imprevisto o dinámica que pueda surgir.
¿Ventajas? La autonomía, pues no se pierden horas y recursos esperando que personas que no están en el campo de batalla tomen decisiones sin escuchar a quienes sufren el problema. Otra ventaja es la rapidez, y más en este mundo cambiante y con un cliente tan exigente. Además está el que ya no se pueden echar culpas a nadie. Tu o el grupo son el responsable de dar una solución al problema. Ya no vale practicar la delegación ascendente, sino que tienes la autonomía y la responsabilidad de resolverlo.

Igualmente se desarrolla un liderazgo colectivo, puesto que el propio grupo debe ser autocrítico con su funcionamiento e introducir aquellos cambios que les permitan seguir dando una respuesta a los retos que sufren. Es fascinante montar este tipo de organización y ver en las sesiones de acompañamiento y feedback cómo cada grupo ha evolucionado y ha establecido reglas de autogestión totalmente diferente. ¿Y saben lo mejor? Que todas funcionan puesto que la gente se siente responsable y son hechas a medida de ellos.

El mensaje de este modelo es claro: “el objetivo es generar resultados, pero por favor, si consideras que somos inteligentes y responsables, déjanos organizarnos para producir dichos resultados, en coordinación con todo el resto de la organización”. Y aquí está la clave, la autogestión debe estar anclada en una buena coordinación con otros equipos autogestionados. Así tenemos un sistema ágil, rápido, y que respetando a la organización da una respuesta adecuada.

¿Significa esto que ya “no hay jefes”?
Tenemos que cambiar la palabra “jefes” por la de “facilitadores”. El fundamento del “jefe” es que él piensa, decide y además debe controlar y exigir a los demás, porque claro, hay que desconfiar de la gente y no permitir que se relaje.
¿Pero qué pasa si hemos sabido tener a la gente motivada, (no por el jefe, sino por el propio ecosistema donde hay confianza, respeto, proyecto, desarrollo, comunicación, reconocimiento, participación, etc.) y todos ellos tienen ganas y talento?

Aquí el modelo antiguo de jefe será un obstáculo. Hay un cambio de paradigma: los “jefes” deben pasar a “facilitadores” y los “empleados” a “intra-emprendedores”. Como afirma quien fue el capitán del submarino nuclear USS Santa Fe, David Marquet, debemos pasar de un modelo “líder-seguidor” a un modelo “líder-líder”.

Es otro paradigma, otro tipo de relaciones, pero sí puedo asegurar que sabiendo hacerlo, el resultado es gente motivada, reconocida, realizada, implicada y responsable. La pregunta es ¿sabemos como jefes evolucionar para sacar lo mejor de nuestra gente?.
Todo equipo y proyecto necesita un responsable, pero se puede actuar como “jefe” o como “facilitador”. Incluso me arriesgo a dejar una pregunta: ¿qué sucedería si ese rol de responsable, lo vamos rotando semanal, quincenal o mensualmente? Mi respuesta basada en los hechos es que de repente surge un respeto, una empatía y una responsabilidad colectiva, porque todos van a pasar por ese rol, y además somos coherente con la cultura de la organización del futuro: una empresa líder, que crea líderes.

¿A qué retos se enfrentan las pymes en la actualidad? ¿Cómo deben asumirlos?
Es obvio decirlo, pero es así. El reto es saber gestionar el cambio de forma continua. Antes el mundo era como un partido de beisbol. Entre jugada y jugada había un largo tiempo. Ahora es como un partido de baloncesto, donde el rival, el mercado te puede cambiar de forma inmediata.

¿Tenemos una estructura, los canales de comunicación, y la metodología adecuada para ser rápidos, ágiles y atractores de talento? Además, no olvidemos que hay diferentes generaciones con diferentes valores y ambiciones. Ello obliga a buscar formas en la gestión de personas donde se combine la exigencia con el desarrollo profesional y la conciliación personal.

Los buenos trabajadores, ya no son entrevistados. Ellos entrevistan a las empresas, porque no quieren perder empleabilidad para el futuro y quieren conocer dónde se van a meter. ¿Cómo deben asumirlos? Pues con humildad y con mucha ambición.

Humildad para saber escuchar y reconocer que deben ir evolucionando. Y con ambición, para no quedarse en lo que ya saben, sino en aprender nuevas formas de trabajar y organizarse. Durante muchos años hemos visto la organización como una estructura fija. Ahora es un organismo que debe ir evolucionando. Como dicen en Spotify, “las soluciones de hoy, pueden ser los problemas de mañana”. Toca ser rápidos y ágiles en esa adaptación y evolución constante.

martes, 23 de julio de 2019

SALUD MENTAL EN ESPACIOS LABORALES



Por: Hans Gutiérrez[1]
Director de DH FACILITADORES / DH CORP


Son miles de casos. Por decir algunos, señalaré que la experiencia dolorosa de una jefa o jefe mandón y agresivo, o la de un empleado quisquillosamente respondón o tal vez la de una colaboradora que sospecha animadversión en cada empleado que le dejó de hablar. Estas cosas ocurren reiteradamente e inciden claramente en el bienestar emocional y productivo de cualquier equipo. 

Éste artículo intentará hacerle ver, querido lector, el modo en el que la perspectiva de la salud mental permite descubrir y comprender aquellos factores que influyen en un buen clima laboral. De modo tal, que usted tenga en cuenta ciertos factores clásicos y acaso universales que manejados inteligentemente pueden incentivar los más puros entusiasmos o sofocar las más desesperantes crisis.

¿QUÉ ES SALUD MENTAL?

Veamos, ¿qué es salud mental? Es definida por la OMS[2] como “un estado de bienestar en el cual el individuo es consciente de sus propias capacidades, puede afrontar las tensiones normales de la vida, puede trabajar de forma productiva y fructífera y es capaz de hacer una contribución a su comunidad”. 

Por otro lado, el MINSA[3] señala “la salud mental es mucho más que la ausencia de enfermedad mental” y agrega, “cuando hablamos de la felicidad, de la tranquilidad de espíritu, de la capacidad de goce o satisfacción, estamos usualmente hablando de la salud mental”

Según estas miradas, se espera que cada persona sea feliz (viva en bienestar) y en virtud a ello, logre desarrollar sus capacidades personales para ser fructífero y productivo.

DOS FACTORES

Rescato de estas definiciones dos variables: felicidad y productividad. 

Ambas son de naturaleza diferente pero a la vez sanamente complementarias en espacios laborales y supone que el bienestar o felicidad del colaborador/a incide en el flujo productivo de la empresa u organización. Es decir, no habrá el desarrollo de las capacidades y productividad si antes no hay felicidad o bienestar.

Factor 01: FELICIDAD 

La felicidad tiene muchas causas pero para efectos de este artículo la miraremos desde la perspectiva de la autorrealización[4] propuesta por Abraham Maslow, entendiéndose a ésta como el desarrollo de todo del potencial de cada persona. Por tanto, la felicidad dependerá de la satisfacción de ciertas necesidades como la de seguridad, la de amor y la de éxito.

Un colaborador o colaboradora, en ese sentido, buscará a través del desarrollo de su  trabajo una pericia tal que le permita reconocimiento en su entorno social, influencia en las decisiones importantes, honor y éxito en el sentido remunerativo para solventar el amor y sus frutos consecuentes así como los años venideros.

Todo aquello que conspire o impida el tránsito por esta ruta vital amenazará su felicidad. En esa línea, el gran espacio de tiempo que usa cada persona para trabajar resulta ser, en promedio, al menos la mitad de su vida consciente o despierta (08 horas). Por tanto, sus posibilidades de felicidad están en función al espacio donde labora, el lugar donde se desempeña y las relaciones o vínculos de satisfacción emocional que allí el o la colaboradora forje.

Factor 02: PRODUCTIVIDAD 

El interés de las empresas, de esta época, se ubica en el logro de productos u objetivos siendo éstas decisivamente influyentes en la generación de espacios agradables de convivencia laboral, pues de este factor dependerá el logro de esta maravillosa ecuación.

PRODUCTIVIDAD = FELICIDAD (buen clima laboral + autorrealización)

La felicidad genera inspiración, motivación, creatividad, flujo relacional y por sobre todo posee un efecto multiplicador del buen estado de ánimo. La ausencia de felicidad por el contrario, acarreará desánimo, falta de compromiso, relaciones rotas y menor productividad.

Sin embargo, no sólo la calidad de relaciones resulta decisiva. Son, también los vínculos con el poder o jerarquías los que influyen grandemente, sobre todo si los estilos de gestión afectan o detienen el natural desarrollo hacia la autorrealización de sus colaboradores/as.
 
CLIMA LABORAL

El clima laboral es el ambiente generado por las emociones de los miembros de un grupo u organización, el cual está relacionado con la motivación de los empleados.  Según Chiavenato (1992) constituye el medio interno de una organización, la atmosfera psicológica característica que existe en cada organización. 

Los espacios laborales son en alguna medida prolongación de la vida cotidiana, colindante con los íntimos círculos de la familia o de la vida amorosa. Los mismos conflictos que se experimentan con el padre, la madre, los hermanos o parejas, se confunden con los que se viven con los jefes, supervisores u oficinistas. 

Basado en esta reflexión, el clima laboral es la suma de los estados emocionales de todas y todos los colaboradores y que por su complejidad es que resulta impredecible o inmanejable para aquellos que no tienen la sensibilidad o conocimiento necesario, y que además tienen la responsabilidad de conducirlos. Bastan algunos ejemplos para confirmarlo: La “la ley del hielo”, la “lista negra”, los “bandos antagónicos” o los “innombrables” son manifestaciones grupales/populares que reflejan las inequidades, injusticias o preferencias que rompen el equilibrio emocional hasta inhibir la productividad.

Bajo el prisma del clima laboral cada persona es un mundo y este mundo muchas veces es activado por inesperados impulsos u temores complejamente enhebrados a un círculo de individuos que sin saberlo movilizan emociones, frustraciones, actitudes o posturas difícilmente comprensibles. A eso es lo que hay que apuntar a un espacio con relaciones interpersonales sanas, donde la confianza fluya y la comunicación no experimente baches, quiebres o limitaciones.

En esta época de la “tercera ola” de la “era digital” y los equipos colaborativos la lucha social se da entre dos posturas o paradigmas: unos de buscan la productividad desde un tradicional liderazgo vertical, rígido y ásperamente controlador y aquellos innovadores que buscan la productividad desde la felicidad, entendiéndose a ésta por generar relaciones horizontales y en red, respetuosas y de involucración creativo-funcional.

LOS GRANDES RETOS DE ESTA ÉPOCA

El gran reto es conciliar ambas posturas con lo mejor de cada lado: la modernidad y el pleno desarrollo de cada ser humano así como la práctica de liderazgos controversiales aunque si inspiradores, ambiciosos y respetuosos de cada colaborador/a, vigilando esperanzadoramente el desarrollo de sus sorprendentes posibilidades.

Finalmente, debo señalar proféticamente que se forjarán líderes o decisores responsables, conscientes de su ego, enfocados en entender la naturaleza humana, capaces de descifrar las necesidades, los sueños y las expectativas de las y los trabajadores, que coadyuven a la gestión de grupos sanos y solidarios, que generen equipos felices, capaces de construir colaborativamente culturas organizacionales ejemplares que apunten a la productividad individual, colectiva y por sobre todo que visionariamente sean capaces de aportar hacia la construcción de organizaciones mejores y acaso un mundo mejor.


[1] Psicólogo, psicoterapeuta grupal y facilitador de procesos grupales y equipos. Director de DH FACILITADORES y DH CORP. Email: hansgutierrez@dh-facilitadores.org
[2] OMS: Organización Mundial de la Salud.
[3] MINSA: Ministerio de Salud
[4] Autorrealización. Término acuñado por el psicólogo Abraham Maslow en el que sostiene que todo ser humano nace con la tendencia a buscar la salud mental a través del deseo de la autorrealizarse, desarrollando previamente todo su potencial que incluye la sanidad, la seguridad, el amor y la capacidad de éxito.

domingo, 7 de abril de 2019

UN FACILITADOR EN "LAS BAMBAS".

 Por Hans Gutiérrez
Director de DH FACILITADORES
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Una vez más, el gobierno peruano acudió a la figura de los FACILITADORES DE DIÁLOGO para lograr poner paños fríos y un acuerdo feliz frente a un conflicto social de preocupación nacional. Hoy, podemos decir que los tradicionales facilitadores (Iglesia y Defensoría del Pueblo) fueron apoyados por un facilitador de experiencia diferente. La facilitación peruana sigue creciendo!

La mina "Las Bambas" es un proyecto de extracción de cobre en la región Apurímac cuya inversión privada se estima en $10 mil millones de dólares, un nuevo mega proyecto. La actual administración de esta mina entró en conflicto con la población por ser contaminante y tener malas prácticas ambientales, a pesar de haber implementado un importante proyecto habitacional para los pobladores de la zona. Por esta y otras razones fue impedida de trasladar el mineral extraído bloqueando carreteras que costaron hasta 06 vidas humanas y muchos heridos entre civiles y policías.

El gobierno peruano, encabezado por el flamante Jefe de la PCM, Salvador del Solar, intermedió entre la población y la minera proponiendo a dos religiosos para facilitar el diálogo (El presidente de la Conferencia Episcopal Peruana, Miguel Cabrejos, y el cardenal Pedro Barreto) en busca de una solución. En ese sentido, se ha confirmado que este último fin de semana se han logrado sanos acuerdos que hacen pensar en la viabilidad del proyecto, aunque se siente todavía una frágil consistencia.


Esta fórmula no es nueva. Hace pocos años un conflicto minero en la región Cajamarca (mega proyecto Conga) trajo abajo la creedibilidad del gobierno de Ollanta Humala, quien luego de intentos bastante rústicos y prepotentes acudió a las sotanas sacerdotales (monseñor Miguel Cabrejos y el padre Gastón Garatea) para borrar sus errores y lograr el funcionamiento extractivo que quedó truncado y sin éxito. 

Antes, hizo lo mismo Alan García proponiendo facilitadores de diálogo (Defensoría del Pueblo y Conferencia Episcopal) para evitar lo que luego se convirtió en el nefasto "Baguazo" un error histórico terrible que costó la vida de muchos peruanos.

Hoy, tenemos apoyando, tímida y cautelosamente, a este proceso (Las Bambas) a un facilitador experto en el trabajo de negociación de conflictos quien oportunamente propone gestos y acciones en el marco de un criterio técnico y poniendo, generosamente al servicio del propósito, herramientas para el diálogo y la búsqueda del consenso. Por su humildad, no mencionaré su nombre pero las imágenes le delatan y nos llena de orgullo saber que es docente de DH Escuela. 


Hemos evolucionado. Nuestras autoridades poco a poco comprendieron que tras la imagen lejana de peruanos con culturas diversas, laten corazones que reclaman una ciudadanía sin prejuicios y aspirante al desarrollo. Compatriotas rojiblancos otrora ausentes, que reclaman su espacio y derechos. Asimismo, aprendimos que dialogar es escuchar para descubrir puntos de interés, dolor y necesidades. Aprendimos que dialogar no es imponer, dialogar es respetar al otro.


¡¡La Facilitación peruana avanza, bravo!!

Hans Gutiérrez