domingo, 23 de enero de 2022

CERTIFICACIÓN DE COMPETENCIAS PARA FACILITADORAS/ES DE HABLA HISPANA.

 


Por: Hans Gutierrez

Past Presidente de la APF
Director de DH FACILITADORES

Desde antaño, se ha sostenido que la capacitación es un proceso instructivo para hacer que una persona adquiera la capacidad necesaria para desempeñarse adecuadamente en un puesto de trabajo. Propiciar capacidades en alguien es la esencia de la capacitación. En tal sentido, la idea que aceptamos como verdad absoluta es que la sola inducción de información es suficiente para conocer los procedimientos básicos y así tener luz verde para laborar.

Inspirado en este criterio, se desarrolló la industria de la capacitación, que respondió a las exigencias de un mercado cada vez más exigente que ciertamente necesita calidad pero que se ajustó a las conveniencias de la rentabilidad donde las variables: costo, tiempo y dedicación envilecieron el servicio. La capacitación reemplazó la exigencia del docente cambiándola por la figura del capacitador. Así, las y los que la necesitan este servicio pujan constantemente por encontrar ofertas más baratas, abreviar las horas de enseñanza y banalizar la evaluación (que incluye asistencia).

Así, llegamos a esta época en la que se ofrece capacitación, cada vez a menor costo y con menos obstáculos para conseguir una certificación. Esta situación ha normalizado las siguientes verdades incómodas:

  • Elija usted nuestros bajos costos.
  • Despreocúpese de la calidad.
  • Reducimos el número de horas de capacitación y nos adaptamos.
  • No queremos distraer (mucho) a su personal.
  • No importa si el alumno escucha la clase (le damos material para leer)
  • Sólo nos basta con que esté presente a la hora de pasar lista.
  • El examen es engorroso, no se preocupe igual resultará aprobado.
  • Con el pago basta para garantizar la obtención del cartón (la certificación).

Estos enunciados, en realidad son “consecuencias” de la siguiente postura: “El proveer información es suficiente para certificar tu aptitud”. Esto, éticamente, es terrible. Aceptamos mansamente que “solamente un examen de conocimientos” es suficiente y lo hemos convertido en un paradigma… en una verdad indiscutible para todos.

De este modo, validamos que el único canal útil para la capacitación es a través del conocimiento teórico. La realidad es que existen al menos tres canales importantes a utilizar para generar un proceso de desarrollo de competencias:

  • El SABER SABER, que es por donde generamos conocimiento, a través de la palabra y la lectura para transferir información a otros.
  • El SABER HACER, que es la destreza que nace de la aplicación de la teoría aprendida gracias a la exploración, práctica y experiencia, la misma que te da autoridad para aplicar o proceder.
  • El SABER SER, que son un conjunto de gestos, actitudes sustentadas en valores que acompañan naturalmente a la persona en su evolución hacia la excelencia.

Escribo estas reflexiones a propósito de la última iniciativa de la Asociación Peruana de Facilitación (APF) en relación a su ofrecimiento público, que en un futuro cercano llevará a cabo un evento en el que, luego de una evaluación de conformidad, se certificarían las competencias adquiridas por personas que necesiten documentar su condición de facilitador o facilitadora.

Para poder adentrarnos en este tema y tener clara la idea de lo que la APF propone, es menester definir algunos conceptos básicos:

¿Qué es un CERTIFICADO?

Es un documento de tipo administrativo en el que una organización está autorizada para pronunciarse especto a un hecho como legítimo. En pocas palabras, un certificado constata que se ha cumplido con lo que se afirma en el documento.

¿Qué es una CERTIFICACIÓN?

Es una evaluación de conformidad para determinar si un servicio ofrecido cumple con los requisitos esperados. Es un procedimiento con el que se avala que determinado servicio cumple con los requisitos y normas que respaldan su calidad. Por esa razón se sostiene que la certificación se materializa en un certificado.

¿Que son COMPETENCIAS?

Son un conjunto de potencialidades que posibilita un desempeño exitoso que se materializa al responder a una demanda compleja que implica resolver problemas en un escenario complejo (contexto particular, pertinente y no rutinario). Son actitudes y valores (saber ser), conocimientos (saber saber) y habilidades y destrezas (saber hacer).

¿Qué es CERTIFICACIÓN POR COMPETENCIAS?

Es el acto en el que se avala que la persona encargada de dar determinado servicio cumple con los requisitos y normas que respaldan su calidad. En tal sentido el acto evaluativo no solo considera a los conocimientos si no también sus valores humanos para la convivencia laboral, así como sus habilidades y destrezas.

FACILITACIÓN y CERTIFICACIÓN

En el creciente campo de la FACILITACIÓN, las necesidades por contar con personas capaces de dar este nuevo y complejo servicio en español son cada vez son más altas y al ser escasas las ofertas de capacitación obligó a muchos a recurrir a la autodidáctica, que en la práctica representa una formación sin acreditación. Por esa razón me atrevo a afirmar que una CERTIFICACIÓN POR COMPETENCIAS PARA FACILITADORAS/ES se ha convertido en una necesidad imprescindible.

La CERTIFICACIÓN de la APF, tiene como fin:

  • Contribuir a una facilitación de calidad, a partir de la evaluación de determinadas competencias que demuestren haber adquirido, interiorizado y desarrollado las facilitadoras y facilitadores que la obtengan.
  • Garantizar que los servicios de facilitación se brinden con los más altos estándares de calidad y de esta manera se salvaguarde la integridad de la facilitación en cuanto a sus aportes al desarrollo social de personas, grupos, equipos, instituciones individuales o instituciones articuladas en torno a objetivos comunes.
  • Es el reconocimiento institucional a quien demuestre el cumplimiento de determinados requisitos en su rol facilitador, en el marco de estándares de competencias que ha establecido la APF.

VENTAJAS DE LA CERTIFICACIÓN

  • Identificar y diferenciar el servicio ofrecido.
  • Credibilidad a través de la garantía de una organización de certificación independiente.
  • Crea valor agregado al servicio.
  • Permite ser más conocido y reconocido.
  • Ganar y/o conservar la confianza de sus contratantes o clientes.

CONCLUSIONES

Todo esto me lleva a afirmar que la APF ha logrado desarrollar un sistema para la certificación de las competencias de las y los facilitadores no acreditados a nivel nacional y por qué no también a nivel internacional, en este sentido, puede favorecer a quienes hablan español ya sea en el continente americano u otros.

Tal vez estamos frente a un hecho que cambiará la percepción de las cosas. Qué maravilloso sería que en adelante la formación de las personas abracen procesos más completos y reales dando por resultado el crecimiento de la persona, los grupos y las organizaciones. ¡Bienvenidos al cambio!

jueves, 6 de enero de 2022

LEJOS DE LOS OJOS... CERCA DEL CORAZÓN

 

Por: Miriam Torres

La migración es un fenómeno que sigue creciendo y que sucede desde tiempos inmemoriales, los primeros migrantes se desplazaban para satisfacer necesidades básicas de alimentación y abrigo,  para lo cual,  se instalaron en lugares diversos formando tribus, pueblos, comunidades, hasta que con el transcurrir de los años, conforman lo que ahora apreciamos como grandes ciudades que albergan a hombres y mujeres de muchas nacionalidades.

La movilidad humana es un fenómeno reconocido como un proceso primordial en la vida de las personas, mediante ella las personas han generado desarrollo social cultural y económico.

La migración está inserta en el sistema global, cuya característica es la apertura de fronteras para el libre movimiento de capitales y mercancías, que se contradice con la posibilidad de legalizar la situación de los migrantes restringiendo la entrada y movilidad de las personas. 

Esta situación hace que la migración se convierta en una problemática que expone a gran cantidad de seres humanos a la fragilidad de la explotación laboral, la xenofobia y la exclusión de los migrantes pobres, además de la violación sistemática de sus derechos humanos, por lo tanto afecta tanto a los países de origen como a los receptores. Los principales países de destino de las y los migrantes siguen siendo Europa y Estados Unidos.

Las causas, motivaciones y consecuencias de la migración son tan diversas como el origen de quienes migran, en todos los casos significan un aporte a la multiculturalidad pues junto con el desarraigo y con el estigma de la indeseable etiqueta de inmigrantes llevan sus creencias, tradiciones, comidas, ritmos y las muestran, las entregan al mundo.
 
Las migraciones son clasificadas de acuerdo a su destino (nacional o internacional), pero también de acuerdo a la voluntad de quien migra (voluntarias o forzadas).  Las voluntarias se realizan en busca de mejores oportunidades laborales o de estudios, el objetivo es mejorar la calidad de vida tanto de la persona que emigra como la de su familia, esta calidad migratoria a pesar de contar con fecha de retorno, ocasiona mucho dolor ya que con el transcurrir del tiempo la permanencia se hace más dura, se experimenta la tristeza por la añoranza de los círculos sociales, las redes familiares progresivamente van desapareciendo del entorno, por causas naturales o porque la distancia ha ocasionado la indiferencia o desapego de la familia.

Un caso distinto y de dolor superlativo lo constituyen las migraciones forzadas, éstas ocurren cuando una o más personas se sienten amenazadas y sus vidas corren peligro, se movilizan no por  voluntad e ilusión familiar o propia, sino que son desplazados violentamente, este tipo de migración se presenta en las zonas donde han ocurrido desastres naturales por lo cual las personas deben refugiarse en lugares seguros, en la actualidad se les conoce como desplazados por efecto del cambio climático.

Así también tenemos, el otro tipo de migración, aquella que llamamos forzada y que lo constituyen las personas víctimas de enfrentamientos y conflictos armados, donde la vida está permanentemente amenazada, donde la única alternativa es migrar.  Se dice que este tipo de migración afecta alrededor de 24 millones de personas en el mundo.

Cuando nos referimos a  la migración forzada, no podemos dejar de referirnos al ejemplo más reciente, a aquellas y aquellos migrantes, refugiados sirios, a más de cuatro millones de personas que han huido de la guerra y han migrado a los países vecinos, más de doscientos mil personas muertas ante la indiferencia de la comunidad internacional y donde los más afectados son niñas y niños que no han tenido la oportunidad de conocer una vida pacífica y donde la esperanza de una solución a los conflictos no se avizora.

Están próximas las fiestas navideñas, alrededor de 240 millones de varones y mujeres estarán fuera de su país, vivirán la tradición navideña a solas o con personas de otras costumbres,  otra cultura,  otras tradiciones, quizá a algunas de ellas apenas si las conocen. Quizá eso enriquezca sus vidas, quizá sirva para valorar a la pareja, a los hijos, a la familia ausente, quizá es la oportunidad para encontrarse con el verdadero espíritu de la navidad.

Es la fecha del reencuentro que no llega, muchos no podrán viajar, por su calidad de irregular, porque no hay ahorros o sencillamente porque las condiciones de su país de origen siguen siendo las de inseguridad y muerte. Aquellos que se quedan sin la posibilidad del reencuentro solo les quedarán los sabores y olores a recuerdo.

Durante la navidad escucharemos villancicos, Noche de Paz cantaremos, olvidando que hay países en guerra o que nos sentimos expuestos al abuso del control policial por ser “ilegales”.  Muchos niños pobres, de todas las razas, hijos de migrantes nacerán, como nació Jesús, algunos con papá y mamá cerca, otros con uno de ellos a miles de kilómetros, con deseos de conocerlo o quizá llorando el fracaso de su proyecto migratorio.

Llega la Navidad,  la ocasión es propicia para que los pueblos en conflicto olviden sus diferencias y se entreguen a una de las tradiciones más antiguas del mundo: La celebración del nacimiento del Niño Dios, donde hasta las guerras tienen tregua.

Se acerca la Navidad, fiesta entrañable de celebración y de unión de las y los cristianos. Para aquellos que migraron son días difíciles, de lucha, tristeza y compensación de los vacíos, de la ausencia, para los que se quedan, son días de renovación de afectos, de abrazar recuerdos, pero por sobre todas las cosas son días de espera.

Hablar de esperanza en este tiempo, teñido de conflictos, de intolerancia, de falta de diálogo, de inequidades parecería insulso, sin embargo, la esperanza es el factor que nos une, es la esperanza que nos lleva a participar activamente de la construcción de un mundo diferente, donde si no existe la ciudadanía global pues las fronteras, los límites territoriales y las barreras culturales, lo impiden, existe la solidaridad universal, la fuerza de las voluntades, para incidir en la conciencia de los decisores a asumir la responsabilidad de protección y de garantía de derechos.
 
281 millones número estimado de migrantes internacionales a nivel mundial (Al 2020)
49% porcentaje de migrantes en el mundo que son mujeres
82.4 millones de refugiados y desplazados en el mundo (Al 2021)
Las personas migrantes constituirían el quinto país más poblado del mundo


*Este artículo fue publicado en la Revista SIGNOS del Inst. Bartolomé de las casas