lunes, 9 de abril de 2018

MANIFIESTO ANTI POWER POINT

 
“Las reuniones donde el PowerPoint predomina suelen ser poco fructíferas. Y muy aburridas. Se nota en la desconexión del público, cuando uno tras otro comienzan a mirar sus pantallas personales”.
Por: Sandro Venturo
Como muchos, pienso que el PPT es una herramienta que no ayuda a razonar ni a trabajar en equipo. Sus usuarios tienden a presentar datos que no están hilados y frases que pretenden ser contundentes, pero tienen poco sustento. Porque debilita la costumbre de fundamentar, es decir, de tejer ideas para llegar a conclusiones, me siento parte de quienes deploran su uso (y abuso) en el mundo del trabajo y la educación. Hace unos años estuve a punto de afiliarme al Partido Anti PowerPoint (existe en Suiza, por si acaso). Pero no fue necesario, bastaba con compartir sus principios.
Las reuniones donde el PowerPoint predomina suelen ser poco fructíferas. Y muy aburridas. Se nota en la desconexión del público, cuando uno tras otro comienzan a mirar sus pantallas personales. Se nota aún más cuando al momento de las preguntas los participantes se pegan con una idea suelta o una cifra irrelevante, pues no han podido captar cuál es la argumentación que está sobre la mesa (bueno, a veces esa argumentación nunca existió). La cosa se vuelve absurda cuando el expositor se dedica a leer las frases que están proyectadas en cada lámina.
Es justo decir que, en realidad, la culpa no es de la herramienta sino del presentador que se somete a ella. Pero liberarse de esta ridícula convención no es fácil. Cuando entrego un informe escrito a un colega o cliente, por lo general me miran con cara de “dónde están mis figuritas”. Cuando el texto es profuso, el gesto suele ser caricaturesco. Vamos tan rápido y estamos tan orientados a la acción que detenerse a pensar con calma, atendiendo a los detalles, parece un lujo, cuando no una pérdida de tiempo. El resultado es trágico. Esperamos llegar al destino sin haber realizado el viaje. Huimos de la dialéctica. Dejamos de dialogar profesionalmente. Así, las reuniones terminan sumergidas en pareceres casuales, en preferencias arbitrarias, perdiéndose el asunto que nos había convocado.
Antes de hacer su PPT, escriba en un texto sus ideas, encuentre la cadena de argumentos que está tratando de elaborar, asegúrese de que cada eslabón tenga una evidencia o demostración y, al final, trate de resumir en pocas líneas la idea central. Entonces, recién allí, siéntese a confeccionar el apoyo visual que le podría ayudar a comunicar de forma atractiva su propuesta de conversación. No se deje ganar por las malas costumbres actuales. La gente prefiere sentar su posición a debatirla, espera la comprensión de los demás sin haberlos escuchado sinceramente, tiende a quedarse con la frasecita impactante en vez de entregarse al placer de la controversia. Escape del software que todo lo facilita: el PowerPoint atenta contra el aprendizaje colectivo y las buenas decisiones estratégicas.
Cortesía: Diario Perú 21 
https://peru21.pe/opinion/sumas-y-restas-sandro-venturo/manifiesto-anti-powerpoint-402512

viernes, 16 de marzo de 2018

¿QUÉ ES CULTURA COLABORATIVA?

QUÉ ES CULTURA COLABORATIVA? 
Por Hans Gutiérrez

El mundo cambia de paradigmas y eso cambiará todo. 

La Cultura Colaborativa es un movimiento social gestado ideológicamente en Norteamérica y Europa y que radicalmente se va insertando en espacios de la economía mundial a través de empresas emblemáticas como AirB&B y UBER, (ya lo había hecho Google y Facebook), inspirando muchísimas iniciativas en el mundo que han revolucionado las conservadoras modalidades de comercio a través de la denominada  corriente de Innovación y Emprendimiento, que inclusive cuestionan y transforman el propósito real de los sistemas de instrucción universitario y escolar. 

La era digital, representada en la Tercera Ola de Alvin Toffler predecía una exacerbada economía basada en el comercio consumista heredado de la revolución industrial anexado al desarrollo de las computadoras y el internet. Sin embargo, las ideas conservacionistas del planeta -para evitar su deterioro- influyen en las actuales iniciativas comerciales por lo que la tendencia es generar recursos y bienestar con mínimo gasto y deterioro de los recursos naturales. Es menester señalar que la economía colaborativa busca retomar aquellos bienes en desuso poniéndolos en valor al ofertarlo al mundo a través del internet, rompiendo de este modo un principio básico del consumismo salvaje: que todo artículo en venta adquiere valor por su novedad y exclusividad para enriquecer una absurda lógica ambiciosa-aspiracional en las personas. La globalización permite la difusión y venta masiva de los productos, en consecuencia, sus costos bajarán haciéndolos accesibles.

En ese sentido, también las formas de trabajo han variado convirtiéndose en lo que se ha dado en llamar Trabajo Colaborativo. Coincidiendo con la era digital, las formas de interacción web 3.0 permitieron que las y los internautas construyeran documentos online que –adicionalmente- dieron paso a herramientas para la productividad y la gestión del conocimiento basados en el trabajo colectivo no jerarquizado (véase caso Wikipedia), por lo que ahora se observa un cambio en las estructuras organizacionales las mismas que al ser cuestionadas dejan de ser verticales para ser horizontales, aliviando la cadena de mando y poder y democratizando las relaciones. Ahora la fraternidad, confianza y colaboración se incorporan en el sistema de trabajo como elementos dinamizadores. Las y los jefes dejarán de ser el punto más alto de las organizaciones y se convertirán en amables articuladores de cada punto de red de la organización. 

Tenemos la dicha de ser testigos y partícipes de este cambio que vemos transcurrir frente a nuestros ojos. Las personas se aferrarán cuanto puedan y mientras puedan a las estructuras conocidas y evitarán lo desconocido. Las nuevas generaciones vienen para quedarse y modificarán lo actuado en la educación, en las ciencias, en el comercio, en las organizaciones.  El mundo cambia de paradigmas y eso cambiará todo.

martes, 2 de enero de 2018

INNOVACIÓN Y ROCK




Repaso una y otra vez esta canción y no me canso. Obnubilado, miro cada gesto apasionado de Freddie Mercury frente al piano, disfruto los cambios rítmicos, los coros, la locura que se desata en el público. Un festín sensorial.
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...Mamaaa, Just killed a man.
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Conozco la canción desde los 70's cuando era un adolescente "dudante" sí, dudante de lo bueno y de lo malo. Conocedor de lo que creía moda así como lo que gustaban o detestaban mis amigos. La verdad, en esa época este inmortal tema se perdía entre los de Rod Stewart, Slade o Golden Earring que las radios transmitían diariamente.

Debo confesar que con el paso de los años, ahora tengo 56, la realidad se ha trasfigurado y el gusto  o aceptación que ahora experimento se basan en años de escuchar el tema, hasta sabérmelo de memoria. Pero, sobre todo, por la aplastante aceptación del mundo (incluyendo a mis hijos) que ahora la ven y encumbran como un himno universal. 
.....

Oh mama mia, mama mia, mama mia, let me go!
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Siendo ahora mucho mayor, y al análisis, me doy cuenta que este tema -en serio- está lleno de locura, irreverencia y pasión. No recuerdo haber oído, en rock, algo parecido. A tanto llegó mi curiosidad que traté de descifrar la trama del tema, cual es la historia que relata y qué quiere contar. En ese esfuerzo encontré mucho más de lo esperado:
  • El tema y melodía fue creación solo de Freddie Mercury. Y dijo: "cada oyente debería escuchar y formar su propia opinión sobre la canción"
  • Al momento de ser grabado no había un prototipo. ¡Todo estaba en la cabeza de Mercury!
  • Para grabarla, obvio, en consola análoga se hicieron en un sin fin de solos instrumentales (180) que ocuparon semanas en editar.
  • Qué, esos 6 minutos que duraba el tema fue escuchado por fin cuando se armaron todas las piezas con las que Mercury soñó. 
  • Al ser escuchada, muchos sonrieron. Pues Bohemian Rhapsody era tan diferente y rara que la casa discográfica se negó tajantemente a transformarla en disco pues pensaban que estaban locos.


....Nothing really matters to me!!
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¿Se imaginan este mundo sin esa canción? Hoy, es considerada la mejor canción del siglo XX y estuvo tan cerca de no ser conocida ni publicada nunca, pues al ser tan diferente nadie se atrevió a apostar por ella. Afortunadamente, todo salió bien porque éstos que ahora forman parte de la historia tuvieron fe.

Lo mismo ocurre con las innovaciones, (latín innovare: in + novus: desarrollar o producir algo novedoso) que por ser justamente nuevas son diferentes y hasta "raras" -y esa es su virtud- ya que escapan de lo "socialmente acostumbrado" y por tanto inspiradas en ideas  disruptivas (disruptif: ruptura brusca que ocasiona un cambio determinante).

En esta época, donde la inteligencia artificial robotiza todo y nos desplaza del sistema productivo, sólo nos deja la opción más humana de todas: LA CREATIVIDAD, para encontrar los espacios laborales necesarios para sobrevivir ...o para tomar el control. Y es en ese contexto, que las innovaciones cobran real interés puesto que permite a las y los innovadores la posibilidad de proponer cambios de la realidad, cuestionándola y modificándola hasta acercarnos hasta lo diferente.

Pero, qué tal reto éste! proponer cambios a una humanidad acostumbrada a descansar plácidamente sobre necias verdades absolutas. y qué labor tan difícil ésta de ser visionario cuando la multitud va en sentido contrario a tu idea. Por eso, no será raro que algún día al presentar tu idea "revolucionaria", tu idea "diferente"  ...¡Zas! descubras a todos con la mirada perdida y fingidamente apenada que te dirán no, que estás loco. O, que "es interesante" pero que no!.


Recuerda, que todos aquellos innovadores/as que nos han precedido -a pesar del cargamontón- tuvieron mucha fe en su idea y cambiaron el mundo. Piensa en ello, recuerda cuánta falta hace la fe en lo que ves, en lo que creas y te esfuerzas por hacer. Adelante, la historia quizás tenga guardado un lugar para tí!

Un abrazo

Hans Gutiérrez
CEO DH Facilitadores